Página web para consultorio médico: lo indispensable y lo que pide la ley

Lo que un paciente revisa antes de llamarte, cómo mostrar tu cédula, qué no prometer y cómo cuidar los datos de salud. Guía para consultorios en México.

Médica en su consultorio revisando la agenda en el celular junto a un escritorio con estetoscopio

Son las once de la noche y una mamá en Mérida tiene a su hijo con fiebre. Busca «pediatra cerca» en el celular, abre tres páginas y en menos de un minuto decide a quién le va a llamar mañana a primera hora.

No te eligió por tu título ni por las fotos del consultorio. Te eligió porque encontró rápido lo que necesitaba saber: que atiendes niños, que estás a quince minutos, que abres temprano y que puede escribirte para apartar una cita.

Una página de consultorio no tiene que impresionar a nadie. Tiene que contestar esas dudas antes de que el paciente se canse y pase a la siguiente. Y, como es un servicio de salud, tiene que cumplir algunas reglas que otros negocios no tienen.

Lo que un paciente revisa antes de llamar

Piensa en la persona que te busca. Está preocupada, a veces con dolor, y casi siempre leyendo desde el celular. Lo que quiere ver, en el orden en que lo busca:

  1. Qué atiendes. «Medicina general» o «Pediatría» en grande, arriba. Si eres ginecóloga y también haces colposcopías, dilo con esa palabra, porque es la que el paciente escribe en Google.
  2. Dónde estás. Dirección completa, un mapa que abra en Google Maps y una referencia que use la gente: «frente al Oxxo de la avenida», «en la torre médica, piso 3». Si hay estacionamiento, dilo.
  3. Cuándo atiendes. Días y horario. Si das consulta en dos lugares distintos, aclara qué día estás en cada uno.
  4. Cómo sacar cita. Un botón para llamar y otro para WhatsApp, visibles sin tener que bajar.
  5. Cuánto cuesta la consulta. No es obligatorio, pero quita una duda que muchos pacientes tienen y les da pena preguntar.
  6. Qué seguros aceptas. Si trabajas con aseguradoras de gastos médicos, ponlas. Si no, también conviene decirlo para evitar llamadas que no van a terminar en cita.

Si alguna de estas cosas no está, el paciente no te va a escribir para preguntar. Va a abrir la siguiente página.

Tu cédula profesional, a la vista

Aquí entra la ley. El artículo 83 de la Ley General de Salud pide que quien ejerce una profesión de la salud muestre su cédula profesional en un lugar visible del consultorio y la incluya en su publicidad, junto con el nombre de la institución que le dio el título. Tu página web es publicidad.

En la práctica, eso significa poner en tu página:

  • Tu nombre completo, como aparece en la cédula.
  • El número de cédula profesional.
  • La universidad donde estudiaste.
  • Si eres especialista, la cédula de especialidad y la institución donde la cursaste.

Además de cumplir, esto ayuda a que te elijan. Cada vez más pacientes buscan el número en el Registro Nacional de Profesionistas de la SEP antes de ir a una primera consulta. Si lo encuentran en tu página y coincide, ya tienes ganada parte de su confianza. Si dices «especialista» y no hay cédula de especialidad que lo respalde, alguien lo va a notar.

Si estás certificado por el consejo de tu especialidad, agrégalo también, con la vigencia.

Cuidado con lo que prometes

La publicidad de servicios de salud en México tiene su propio reglamento, y COFEPRIS lo vigila. No hace falta que lo leas completo, pero sí que evites lo que suele causar problemas:

  • Prometer resultados. «Cura garantizada», «sin dolor», «resultados en una sesión». En medicina nadie puede garantizar eso, y la ley lo sabe.
  • Fotos de antes y después sin cuidado. Si haces procedimientos estéticos, revisa qué está permitido antes de publicar casos.
  • Testimonios que suenan a milagro. Una reseña que dice «la doctora es muy clara y puntual» está bien. Una que dice «me curó la diabetes» te mete en problemas.

Si vas a anunciar tratamientos específicos o pagar publicidad, pregunta a COFEPRIS o a tu colegio de médicos si necesitas aviso o permiso. Es una consulta que te ahorra un susto.

Agendar sin que el WhatsApp te coma el día

Muchos consultorios reciben todas sus citas por WhatsApp, y funciona hasta que el teléfono suena durante las consultas y nadie contesta en dos horas.

Tienes dos caminos. Si tienes asistente, basta con un botón de WhatsApp que llegue a su número y un horario de respuesta claro en la página: «te contestamos de lunes a viernes de 8 a 7». Si atiendes solo, un sistema de citas en línea donde el paciente elija día y hora te quita mensajes de ida y vuelta. Lo importante es que la página diga cuál de los dos usas, para que el paciente sepa qué esperar.

Los datos de salud se cuidan distinto

Lo que un paciente te cuenta de su salud es un dato personal sensible según la ley de protección de datos. Eso tiene consecuencias para tu página:

  • No pidas síntomas en el formulario de contacto. Nombre, teléfono y motivo general («primera consulta», «seguimiento») son suficientes. Los detalles se platican en consulta.
  • Tu aviso de privacidad tiene que mencionar los datos de salud y explicar para qué los usas. En un consultorio, un aviso genérico copiado de una tienda no sirve.
  • No publiques nada que identifique a un paciente sin su permiso por escrito. Eso incluye fotos en la sala de espera o una reseña donde se lee el diagnóstico de alguien.

Lo que puedes dejar fuera

Una página de consultorio no necesita mucho. Puedes saltarte sin culpa:

  • Un blog, a menos que de verdad vayas a escribir cada mes.
  • Galerías con veinte fotos del consultorio. Con tres o cuatro buenas basta: la fachada, la recepción, el cuarto de consulta.
  • Un chatbot. El paciente prefiere hablar con una persona, y en salud con más razón.
  • Textos largos sobre tu «filosofía de atención». Un párrafo corto sobre cómo trabajas dice más.

Cómo se vería, en la práctica

Imagina la página de una médica familiar en Querétaro. De arriba hacia abajo:

  • Su nombre, «Medicina familiar» y la colonia donde atiende. Dos botones: llamar y WhatsApp.
  • Horario y precio de la consulta.
  • Lo que atiende, con palabras de paciente: control de presión y azúcar, chequeos generales, certificados médicos, consulta para niños y adultos mayores.
  • Una foto de ella y un párrafo breve sobre cómo da la consulta.
  • Cédula profesional, universidad y certificación del consejo.
  • Mapa, dirección y referencias para llegar.
  • Seguros que acepta.
  • Aviso de privacidad al pie.

Todo eso cabe en una sola página que se lee en dos minutos desde el celular. No hace falta más para que la mamá de las once de la noche decida llamarte.

Antes de contratar a quien sea, pon esta lista junto a tu página actual o al boceto que te muestren y revisa punto por punto. Si quieres ver cómo quedaría la de tu consultorio, en cheapweb puedes ver cómo quedaría tu sitio antes de decidir nada.