Landing page para tus anuncios de Facebook e Instagram: qué debe llevar
Si pagas anuncios y el clic cae en tu inicio o en tu perfil, pierdes gente. Qué debe tener la página a la que mandas a quien tocó tu anuncio.
Pongamos un taller mecánico en Guadalajara. Paga un anuncio en Instagram: «Afinación completa, con revisión de frenos incluida». El anuncio funciona. Alguien lo ve en el camión, le interesa y toca el botón.
Y cae en la página de inicio del taller. Arriba hay una foto del local y la frase «Más de 20 años de experiencia». Luego vienen los servicios, la historia del dueño y un mapa. La afinación aparece en algún lugar de la cuarta sección, sin precio. La persona desliza dos veces, no encuentra lo que vio en el anuncio y se regresa a Instagram.
El taller pagó ese clic igual.
Para eso existe la landing page: una página hecha para recibir a la gente que viene de un anuncio y darle exactamente lo que el anuncio prometió.
A dónde puedes mandar el clic
Cuando armas un anuncio en Meta tienes varias opciones de destino, y cada una sirve para algo distinto:
- Tu perfil de Instagram o tu página de Facebook. Sirve si quieres seguidores. Si quieres clientes, la persona llega a una cuadrícula de fotos y tiene que adivinar qué hacer.
- Directo a WhatsApp. Funciona bien cuando lo que vendes se cierra platicando y tú o alguien de tu equipo contesta rápido. El problema es que la persona escribe sin saber precio, horario ni ubicación, y la primera media hora de plática se va en eso.
- La página de inicio de tu sitio. Habla de todo tu negocio a la vez, así que no le habla a nadie en particular.
- Una landing page. Habla de una sola cosa: la del anuncio.
No siempre necesitas la cuarta. Pero si ya estás gastando cada mes en anuncios y sientes que llegan muchos curiosos y pocos clientes, es lo primero que conviene revisar.
Una página, una oferta
La regla que más se rompe es esta: la landing page habla de lo mismo que el anuncio, y de nada más.
Si el anuncio dice «Limpieza dental con revisión», la página dice «Limpieza dental con revisión». No dice «Bienvenido a nuestra clínica». No ofrece también blanqueamiento, ortodoncia y carillas. Esos servicios pueden existir en tu sitio, pero en otra página.
Suena a desperdicio tener una página para un solo servicio. Piénsalo al revés: la persona ya te dijo qué le interesa al tocar el anuncio. Ponerle enfrente otras diez cosas solo le da más motivos para distraerse.
Lo que se ve antes de deslizar
En el celular, la primera pantalla decide casi todo. Ahí tienen que caber cuatro cosas:
- Una frase que repita el anuncio. Con las mismas palabras, si se puede. Quien tocó «Afinación completa» tiene que leer «Afinación completa» en cuanto abre la página, para saber que llegó a donde quería.
- El precio, o un «desde». Si en el anuncio no pusiste precio, aquí sí. Mucha gente toca el anuncio solo para ver cuánto cuesta. Si no lo encuentra, va a dar por hecho que es caro.
- Un botón que diga qué pasa al tocarlo. «Agenda tu cita por WhatsApp» le dice mucho más a la persona que un «Enviar» o un «Más información».
- Una foto real. Tu taller, tu consultorio, tu platillo. No una foto de banco de imágenes con gente sonriendo frente a una computadora.
Si alguna de estas cosas queda abajo y hay que deslizar para verla, ya perdiste a una parte de la gente.
Lo que va más abajo
Quien sigue deslizando está interesado pero todavía tiene dudas. Aquí van las respuestas:
Qué incluye, en concreto. «Cambio de bujías, filtros de aire y gasolina, revisión de frenos y escaneo». Cada cosa que se pueda nombrar, nómbrala.
Dónde estás y cuándo abres. Colonia, una referencia («a dos cuadras del mercado») y horario. Un mapa ayuda, pero la dirección escrita va primero.
Dos o tres reseñas reales. Si tienes reseñas en Google, copia algunas con el nombre que el cliente usó ahí. Una reseña que dice «me explicaron qué tenía el carro antes de cobrarme» convence más que cualquier texto que tú escribas sobre ti.
Las preguntas que ya te hacen por WhatsApp. Abre tus chats de la última semana. Si cinco personas preguntaron si aceptas tarjeta o si hay estacionamiento, esa es tu sección de preguntas frecuentes. Ya la tienes escrita, nada más hay que pasarla.
El mismo botón, otra vez, al final. Quien llegó hasta abajo ya se decidió. No lo hagas regresar hasta arriba.
Lo que sobra
Todo lo que saca a la persona de la página le juega en contra:
- El menú completo de tu sitio. En una landing page normalmente se quita. Si alguien quiere ver todo lo demás, puede buscarte.
- Los íconos de tus redes. Esa persona acaba de llegar de Instagram. Mandarla de vuelta no tiene sentido.
- Formularios largos. Si pides nombre, correo, teléfono, colonia, cómo nos conociste y un mensaje, mucha gente se va antes de llenarlo. Para agendar una cita casi siempre bastan el nombre y el teléfono, o un botón directo a WhatsApp.
- Videos que arrancan solos y pesan mucho. En datos móviles tardan, se traban y gastan el plan de la persona.
Que abra rápido dentro de Instagram
Cuando alguien toca un anuncio en Instagram o Facebook, la página casi siempre se abre dentro de la misma app, en su navegador interno, y no en Chrome o Safari. Muchas veces la persona va con datos móviles y señal irregular.
Por eso conviene probar tu landing page así, desde tu propio celular: abre el anuncio, tócalo y fíjate cuánto tarda en aparecer algo útil en pantalla. Si mientras esperas te da tiempo de pensar en otra cosa, a tus clientes también.
Meta te enseña en el administrador de anuncios cuántos clics en el enlace hubo y cuántas visitas a la página de destino. Si la distancia entre los dos números es grande, mucha gente tocó el anuncio y se fue antes de que la página terminara de cargar.
Cómo saber si la página está funcionando
Hay dos formas, y se pueden usar juntas.
El píxel de Meta. Es un código que se instala en la página y le avisa a Meta cuando alguien hace lo que te importa, como tocar el botón de WhatsApp o mandar el formulario. Con eso ves cuánto te costó cada contacto, no solo cada clic, y Meta aprende a mostrarle tu anuncio a gente parecida a la que sí escribió.
Un mensaje de WhatsApp precargado. El botón puede abrir WhatsApp con un texto ya escrito, por ejemplo: «Hola, vi la promoción de afinación». Si tienes dos campañas, cada una con su propio texto, sabes de cuál viene cada mensaje con solo leer el chat. No necesitas ninguna herramienta extra.
Después haz la cuenta sencilla cada semana: cuánto gastaste, cuántos mensajes llegaron y cuántos se volvieron clientes. Si cambias algo en la página, como el precio más arriba, otra foto o un formulario más corto, compara la semana siguiente con la anterior. Cambia una sola cosa a la vez, o no vas a saber qué fue lo que movió los números.
¿Una página por cada anuncio?
No hace falta. Una página por cada oferta es suficiente. Si tienes tres anuncios distintos que venden la misma limpieza dental, los tres pueden llegar a la misma página. Si mañana lanzas una campaña de ortodoncia, esa sí merece la suya.
Tampoco hace falta tirarlas cuando termina la campaña. Una buena landing de limpieza dental te sirve el próximo año, cambiando la foto y el precio.
Si ya pagas anuncios, haz la prueba hoy: toca tu propio anuncio desde el celular y cuenta cuántos segundos tardas en encontrar el precio y el botón. Si quieres ver cómo quedaría una página así para tu negocio, en cheapweb puedes ver cómo quedaría tu sitio antes de decidir nada.