Cuánto cuesta una página web para un gimnasio y qué debe incluir
Qué hace que el sitio de un gimnasio cueste más o menos, qué debe traer sí o sí y qué preguntar antes de firmar para que no te cobren de más después.
La gente que busca gimnasio casi siempre quiere saber tres cosas antes de ir: cuánto cuesta, a qué hora hay clase y dónde queda. Si tu página no lo contesta en el celular en unos segundos, esa persona se va al siguiente resultado de Google. Y el siguiente resultado suele estar a cuatro cuadras.
Por eso, cuando cotices un sitio para tu gimnasio, no preguntes nada más «cuánto cuesta». Pregunta qué trae, qué vas a poder cambiar tú y qué te van a cobrar el año que viene.
Qué hace que el precio suba o baje
Dos gimnasios pueden pedir «una página web» y recibir cotizaciones muy distintas. La diferencia casi nunca está en el diseño. Está en lo que el sitio tiene que hacer.
Lo que suele subir el precio:
- Varias sucursales. Cada una con su horario, sus clases y su ubicación. Un box de CrossFit en Querétaro con un solo local no necesita lo mismo que una cadena con tres sedes en Monterrey.
- Cobrar membresías en línea. Mostrar los precios es una cosa. Que el socio pague, renueve y reciba su comprobante desde la página es otra, y requiere más trabajo y más pruebas.
- Registro de socios o reservación de lugar en clase. Si quieres que la gente aparte su bici para spinning de las 7, eso ya es un sistema, no una página. Pregunta si lo construyen ellos o si conectan una herramienta que ya existe.
- Fotos y video hechos por el proveedor. Si hay que mandar a alguien a fotografiar tus instalaciones, se cobra.
- Varios idiomas. Tiene sentido en Playa del Carmen o en San Miguel de Allende. En una colonia de Puebla, probablemente no.
Lo que suele bajarlo:
- Un solo local.
- Tener ya tus fotos y tu logo.
- Mandar a la gente a WhatsApp para inscribirse, en vez de cobrar en la página.
- Tener claro qué quieres antes de la primera llamada.
Ninguna de estas opciones es mejor que otra. Un estudio de yoga con 40 alumnas no necesita pagos en línea. Una cadena que pierde socios porque nadie renueva a tiempo, tal vez sí.
Lo que debe venir incluido, sí o sí
Hay cosas que no deberían ser un extra en el sitio de un gimnasio. Si la cotización no las menciona, pregunta.
Membresías con precio a la vista
Mensualidad, trimestre, anualidad, inscripción, visita del día. Con el precio escrito, no «pregunta por promociones». La persona que compara gimnasios desde el camión no va a mandar mensaje a cinco lugares para saber cuánto cobra cada uno. Va a ir al que sí lo dice.
Si tienes promoción de enero o precio para estudiantes, que también se vea, con fecha de vencimiento.
Horario de clases que puedas cambiar tú
Los horarios de un gimnasio cambian seguido. Se va una coach, abres una clase de box a las 8 de la noche, en diciembre cierras temprano. Si cada cambio requiere mandar un correo al proveedor y esperar, el horario de tu página va a estar mal la mitad del año. Y un horario equivocado es peor que no tener horario: la persona llega, la clase no existe y no regresa.
Pide que te enseñen, antes de firmar, cómo se edita el horario. Si no lo puedes hacer tú desde el celular en unos minutos, no sirve para un gimnasio.
Ubicación que abra el mapa
Dirección completa, referencia («a un lado del Oxxo de la esquina», «arriba de la farmacia») y un botón que abra Google Maps o Waze directo. También dónde estacionarse, si hay. Parece poca cosa hasta que alguien da tres vueltas a la manzana buscando la entrada.
Clase de prueba por WhatsApp
Es la puerta de entrada de casi cualquier gimnasio. Un botón que abra WhatsApp con un mensaje ya escrito, algo como «Hola, quiero agendar mi clase de prueba», le quita a la persona el trabajo de pensar qué decir. Y a ti te llega el mensaje con contexto, no un «info» suelto.
Que el botón esté visible en el celular sin tener que bajar hasta el final de la página.
Qué preguntar antes de contratar
Estas preguntas te ahorran sorpresas. Hazlas por escrito y guarda las respuestas.
- ¿Puedo cambiar yo los horarios y los precios? ¿Cómo? Pide que te lo muestren.
- ¿A nombre de quién queda el dominio? Debe quedar a nombre de tu negocio, o tuyo.
- ¿Cuánto cuesta el segundo año? No «depende». Una cantidad.
- ¿Qué cambios entran en el precio y cuáles se cobran aparte?
- Si dejo de trabajar con ustedes, ¿qué me llevo y cuánto me cobran por llevármelo?
- ¿Cuánto tiempo me comprometo? ¿Puedo cancelar? ¿Con cuánto aviso?
Si alguna respuesta es vaga, no es un detalle. Es justo la parte que te va a costar después.
Cómo detectar lo que se encarece después
El precio de arranque es lo que se ve. Lo que se paga en el mes trece suele estar en otro lado.
La renovación anual. Muchas cotizaciones incluyen dominio y hosting el primer año. Está bien, siempre que sepas cuánto cuesta renovar. Si nadie te lo dice, un día llega un cobro que no esperabas o, peor, la página se apaga un lunes de enero, justo cuando más gente busca gimnasio.
El dominio a nombre del proveedor. Es más común de lo que parece. Mientras todo va bien no se nota. El problema aparece cuando quieres cambiarte de proveedor y descubres que la dirección de tu gimnasio en internet no es tuya. Pídele al proveedor que te muestre el registro del dominio con el nombre de tu negocio.
Los cambios cobrados aparte. Un gimnasio cambia horarios, precios y promociones varias veces al año. Si cada cambio se cotiza por separado, el sitio barato deja de serlo en pocos meses. Pregunta cuántos cambios entran y qué cuenta como «cambio».
Contratos que no te dejan salir. Tú sabes mejor que nadie cómo se siente un socio atrapado en una anualidad que no puede cancelar. Revisa que el contrato de tu página no te haga lo mismo: plazo mínimo, penalización por cancelar, aviso con meses de anticipación. Si no puedes irte sin pagar una multa, ese plazo es parte del precio aunque no aparezca en la cotización.
Para comparar contra un precio publicado, puedes ver la página para este giro y ponerla junto a las cotizaciones que te lleguen. Así sabes qué preguntar a cada quien.
Antes de decidir
Haz una prueba sencilla con cualquier proveedor: pídele que te muestre, en tu celular, cómo cambiarías el horario de una clase y cómo te llega el mensaje de alguien que quiere clase de prueba. Si lo resuelve en cinco minutos, vas bien. Si quieres ver un ejemplo antes de pedir cotizaciones, en cheapweb puedes ver cómo quedaría tu sitio con los datos de tu gimnasio.