¿Cuánto cuesta una página web en México? El precio, sin rodeos
Precios reales de 2026: agencia, freelance, Wix y nosotros. Lo que cuesta el primer año, lo que cuesta el segundo, y las preguntas que conviene hacer antes de contratar a cualquiera.
Pregunta por el precio de una página web y casi siempre te van a contestar lo mismo: «depende». Depende de cuántas secciones, del alcance, de si quieres tienda, de si tienes el logo.
Es una respuesta cómoda. También es la razón por la que muchos negocios en México siguen sin sitio: pedir tres cotizaciones se vuelve un proyecto en sí mismo, y al final es más fácil dejarlo para después.
Aquí van los números, incluidos los nuestros. Si al terminar decides contratar a otro, este texto te habrá servido igual.
El rango real en México, 2026
| Quién lo hace | Qué pagas | Cuánto tarda | Quién responde después |
|---|---|---|---|
| Tú mismo, en Wix o Squarespace | $200 a $800 al mes, para siempre | Tus fines de semana | Nadie |
| Un conocido o freelance | $5,000 a $15,000 una vez | 4 a 8 semanas | Depende de su humor |
| Nosotros | $17,900 a $53,900 una vez, o desde $1,490 al mes | 7 a 21 días hábiles | Está por escrito |
| Agencia establecida | $30,000 a $150,000 | 6 a 16 semanas | Contrato aparte |
Los cuatro renglones pueden entregarte «una página web». No entregan lo mismo.
Por qué el mismo producto cuesta cinco veces más
Cuando pagas $80,000 por un sitio, la mayor parte no se va en el sitio. Se va en la estructura que lo rodea: la renta de la oficina, el ejecutivo de cuenta que reenvía tus correos, el director creativo que revisa media hora, las juntas de seguimiento.
Nada de eso es un fraude. Para una marca nacional que necesita esa estructura, tiene todo el sentido. Para una clínica dental de barrio, no.
Y al revés: cuando pagas $5,000, casi siempre estás pagando el tiempo de una sola persona sin nada detrás. Suele salir bien mientras esa persona esté disponible. El problema aparece seis meses después, cuando necesitas un cambio y dejó de contestar, y nadie sabe dónde está el hosting ni a nombre de quién quedó el dominio.
Lo que casi nadie te dice: el segundo año
Aquí es donde se decide si el sitio fue una buena compra, y es la parte que las cotizaciones esconden.
Casi todas incluyen dominio y hosting el primer año. Suena a regalo. Lo que no dicen es qué pasa en el mes trece.
Lo que pasa, casi siempre, es esto: llega un correo de renovación que nadie esperaba, o no llega nada y el sitio simplemente se apaga un martes. El dominio a veces está registrado a nombre del proveedor, no del negocio. Y para recuperarlo hay que encontrarlo y convencerlo.
Hay una razón por la que esto es tan común: cobrar una vez y desaparecer es un mal negocio para las dos partes. El proveedor no tiene ingreso para seguir atendiendo, así que deja de hacerlo. Y el cliente descubre que su sitio era un archivo, no un servicio.
Por eso, antes de firmar cualquier cotización, pregunta tres cosas:
- ¿A nombre de quién queda el dominio? La respuesta correcta es: a nombre de tu negocio. Sin excepciones.
- ¿Cuánto cuesta renovar el año que viene, exactamente? Si la respuesta es «ya lo vemos», ya sabes lo que va a pasar.
- Si me voy, ¿qué me llevo? Deberías poder llevarte tu dominio y tu contenido, funcionando.
Esas tres preguntas te dicen más de un proveedor que su portafolio completo.
Nuestros precios
Publicamos el precio porque cotizar caso por caso encarece todo: alarga la venta, obliga a cobrar distinto a cada quien y termina pagándolo el cliente. Trabajamos con un producto cerrado y un precio a la vista.
Puedes pagarlo de dos formas. El sitio que recibes es exactamente el mismo.
De una sola vez
| Plan | Precio | Entrega | Después del primer año |
|---|---|---|---|
| Arranque · una página larga | $17,900 | 7 días hábiles | $2,900 al año |
| Crecimiento · hasta seis secciones y blog | $29,900 | 14 días hábiles | $2,900 al año |
| Tienda Shopify · catálogo en línea | $53,900 | 21 días hábiles | $2,900 al año |
Incluye hosting, dominio, correos con tu nombre, certificado de seguridad y respaldos durante el primer año. A partir del mes trece se cobra la renovación, y la ves aquí desde antes de contratar. No es letra chica: es la parte que decide si el sitio sigue vivo en tres años.
Cada mes
| Plan | Al arrancar | Al mes | Entrega |
|---|---|---|---|
| Arranque | $8,950 | $1,490 | 7 días hábiles |
| Crecimiento | $14,950 | $2,590 | 14 días hábiles |
| Tienda Shopify | $26,900 | $4,490 | 21 días hábiles |
Aquí no hay renovación que te sorprenda: la mensualidad incluye todo lo de arriba, más cambios cada mes y soporte por WhatsApp. Mientras el sitio esté con nosotros, se mantiene solo.
Precios en pesos, más IVA.
Cuál te conviene
No es una pregunta de presupuesto. Es una pregunta de cómo trabajas.
El pago único te conviene si tu negocio es estable y tu sitio no va a cambiar mucho: un despacho, un taller, un consultorio. Pagas, queda listo, y lo único que ves al año siguiente es la renovación. Si algún día quieres que sigamos atendiéndolo, el mantenimiento va desde $490 al mes y se contrata cuando quieras, no al firmar.
La mensualidad te conviene si tu negocio cambia seguido —un restaurante que mueve la carta, una tienda con temporadas, alguien que va a hacer campañas— o si prefieres empezar con menos dinero por delante. Entras con menos, tienes cambios incluidos todos los meses y no hay renovación que recordar.
A dos años, la mensualidad cuesta más. También trae más: alguien atendiendo el sitio todo ese tiempo.
Un sitio caro no es el que cuesta mucho
Es el que no te trae clientes. Un sitio de $60,000 que nadie encuentra es más caro que uno de $17,900 que aparece cuando alguien busca tu servicio en su ciudad a las diez de la noche.
Antes de comparar precios, compara esto: qué tan rápido abre en un celular con datos, si el botón de contacto se ve sin buscarlo, y si el negocio se entiende en los primeros diez segundos. Ahí es donde se gana o se pierde el cliente, no en el número de secciones.
Y si todavía no quieres decidir
Podemos hacerte un demo real de tu negocio, gratis y sin compromiso: una página que abre en tu teléfono, con tu giro, para que veas cómo se vería el tuyo antes de hablar de dinero. Si te gusta, seguimos. Si no, ahí termina y no nos debes nada.
Es la forma más rápida de contestar la pregunta con la que llegaste, sin que nadie te tenga que convencer.