Cuánto cuesta la página web de un estudio de arquitectura y qué debe incluir
Qué sube o baja el precio del sitio de un estudio de arquitectura, qué debe traer incluido y qué preguntar antes de firmar para no pagar de más después.
Un estudio de arquitectura vende algo que el cliente todavía no puede ver. La persona que quiere construir su casa en Querétaro o remodelar su local en Guadalajara no tiene forma de probar tu trabajo antes de pagar. Lo único que tiene es lo que ya hiciste, y casi siempre lo busca en tu página antes de llamarte.
Por eso el sitio de un estudio no se parece al de una taquería ni al de un taller. Tiene otras piezas, y esas piezas son las que mueven el precio.
Qué hace que el precio suba o baje
Dos estudios pueden pedir “una página con portafolio” y recibir cotizaciones muy distintas. La diferencia suele estar en estas cosas:
Cuántos proyectos vas a mostrar y cuánto material trae cada uno. No es lo mismo subir seis obras con diez fotos cada una que cuarenta proyectos con planos, renders y fotos de proceso. Cada proyecto es trabajo de acomodo, recorte y texto.
Si el material ya está listo o hay que producirlo. Si tienes fotos profesionales de tus obras terminadas y una descripción corta de cada una, el trabajo baja mucho. Si hay que perseguir fotos en tres celulares distintos y escribir las fichas desde cero, sube.
El peso de las imágenes. Las fotos de arquitectura son grandes. Un sitio que las sube tal cual se ve bien en la computadora de la oficina y tarda una eternidad en el celular de tu cliente. Optimizarlas es trabajo, y vale la pena preguntar si está incluido.
Extras que se ven bien en la presentación. Recorridos virtuales en 3D, animaciones al bajar la página, filtros complejos por material o por año, versión en inglés, un blog. Algunos tienen sentido para tu estudio. Otros solo encarecen y hacen el sitio más lento.
Diseño hecho desde cero. Un arquitecto tiene criterio visual y a veces quiere que el sitio sea una pieza de autor. Se puede, pero se paga en horas. Un diseño limpio que deja hablar a las fotos de tus obras suele funcionar igual de bien con quien te va a contratar.
Lo que debe venir incluido sí o sí
Un portafolio con ficha de cada proyecto
Una galería de fotos bonitas no basta. Quien está por invertir sus ahorros en una casa quiere entender qué hiciste exactamente. Cada proyecto debería tener su propia página con:
- Ciudad o zona (no hace falta la dirección)
- Tipo de proyecto: casa habitación, remodelación, local comercial, consultorio
- Metros cuadrados y año
- Qué etapas hiciste tú: solo el diseño, también el ejecutivo, o también la obra
- El reto en dos o tres líneas: “terreno de 7 metros de frente con pendiente”, “cocina abierta sin tirar el muro de carga”
- Fotos del resultado y, si las tienes, del antes
Esa ficha le permite a un cliente en Monterrey que tiene un terreno angosto decir “ellos ya resolvieron algo como lo mío”. Eso es lo que lo hace escribirte.
El proceso explicado por etapas
Mucha gente no sabe qué es un anteproyecto ni por qué el proyecto ejecutivo se cobra aparte. Si no se lo explicas, compara tu cotización contra la de un maestro de obras y no entiende la diferencia.
Una sección sencilla con las etapas resuelve eso: primera reunión, anteproyecto, proyecto ejecutivo, permisos y licencia, obra, entrega. En cada una, qué recibe el cliente y qué decide él. No tienes que poner precios ni plazos exactos si dependen de cada caso. Basta con que se entienda el orden y en qué momento se paga cada parte.
Esta sección también te ahorra llamadas. Llegan menos personas preguntando “¿cuánto me cobras por unos planitos?” y más que ya entienden lo que contratan.
Un contacto sin presión
Construir o remodelar es una decisión que se piensa meses. Una ventana que salta a los cinco segundos con “agenda tu asesoría gratis” espanta a ese cliente.
Lo que funciona es un formulario corto con lo que tú necesitas para responder bien: tipo de proyecto, ciudad, si ya tiene terreno y una forma de contactarlo. Al lado, tu WhatsApp y tu teléfono. Y una línea que diga qué pasa después de escribir, por ejemplo: “Te respondemos en un día hábil para agendar una primera llamada”.
Qué preguntar antes de contratar
Antes de firmar con quien sea, haz estas preguntas y pide las respuestas por escrito:
- ¿A nombre de quién queda el dominio? Debe quedar a nombre de tu estudio o tuyo. No del proveedor.
- ¿Cuánto cuesta el segundo año? Hosting, dominio, correos. La cifra exacta, no “ahí lo vemos”.
- ¿Quién sube los proyectos nuevos y cuánto cuesta? Un estudio que trabaja termina obras cada cierto tiempo. Si cada proyecto nuevo se cobra como un cambio, tu portafolio se va a quedar congelado.
- ¿Las fotos se optimizan para celular? Pide ver un sitio que ya hayan hecho y ábrelo en tu teléfono con datos, no con el wifi de la oficina.
- Si me voy, ¿qué me llevo? Tu dominio, tus textos y tus fotos, en un formato que otro proveedor pueda usar.
Dónde se encarece después
La cotización inicial casi nunca es donde está el problema. El problema llega después, en cosas que no se discutieron al firmar.
La renovación anual. Muchas cotizaciones incluyen hosting y dominio el primer año. En el mes trece llega un cobro que nadie mencionó, o no llega nada y el sitio se apaga. Si un cliente potencial entra justo ese día, ve un error en lugar de tus obras.
El dominio a nombre del proveedor. Mientras todo va bien, no se nota. El día que quieres cambiar de proveedor descubres que tu dirección web no es tuya y que recuperarla depende de que te contesten.
Los cambios cobrados aparte. Para un estudio esto pesa más que para otros giros, porque el sitio necesita crecer: obras nuevas, un premio, un nuevo socio. Si cada ajuste requiere cotización, terminas pagando más en cambios que en el sitio.
Contratos que no te dejan salir. Algunos planes mensuales tienen plazo forzoso de uno o dos años, con penalización si cancelas antes. Lee la cláusula de cancelación antes de firmar y pregunta qué pasa con tu sitio si decides irte en el mes cinco.
Si quieres comparar con un precio que ya está publicado, con lo que incluye y lo que cuesta renovar, puedes ver la página para este giro y usarla como referencia frente a cualquier otra cotización.
Antes de pedir cotizaciones
Junta tu material: fotos de cinco o seis obras terminadas que te representen, dos líneas sobre cada una y una lista de tus etapas de trabajo. Con eso cualquier proveedor te puede cotizar con precisión, y tú puedes comparar propuestas por lo mismo. Si quieres ver cómo se verían tus proyectos ordenados así, en cheapweb puedes ver cómo quedaría tu sitio antes de decidir nada.