Cuánto cuesta la página web de un despacho de abogados y qué debe incluir

Qué sube o baja el precio del sitio de un despacho, qué debe traer sí o sí y qué preguntar antes de firmar para que no se encarezca el segundo año.

Abogada revisando un expediente en su escritorio junto a la ventana de un despacho pequeño, con libreros y carpetas al fondo

Un despacho no vende algo que se pueda ver en una foto. Vende confianza, y la tiene que ganar antes de la primera llamada.

Quien busca abogado casi nunca está tranquilo. Lo acaban de correr. Le llegó una demanda. Se está divorciando, o heredó una casa con tres hermanos que no se hablan. Esa persona va a revisar tu página desde el celular, muchas veces de noche, y en pocos minutos decide si te escribe o sigue buscando.

Por eso el precio del sitio de un despacho no se mide en número de secciones. Lo que importa es qué tan rápido esa persona entiende quién eres, si llevas casos como el suyo y cómo te contacta. Aquí va qué mueve ese precio, qué no puede faltar y qué preguntar para que no te salga caro después.

Qué hace que el precio suba o baje

Dos cotizaciones pueden decir «página web para despacho» y no parecerse en nada. Lo que suele subir el precio:

  • Muchas áreas de práctica, cada una con su página. Un despacho familiar en Guadalajara que lleva divorcios y pensiones necesita menos páginas que uno en Monterrey que lleva laboral, fiscal, mercantil y migratorio.
  • Varias oficinas, cada una con su dirección, mapa, horario y teléfono.
  • Versión en inglés, si atiendes a extranjeros con propiedades en México o a empresas de fuera.
  • Agenda en línea para la primera consulta, sobre todo si se cobra por adelantado.
  • Que el proveedor escriba los textos. Bien hecho, implica entrevistar a los abogados y traducir lo jurídico a lenguaje normal. Vale la pena, pero es trabajo.
  • Sesión de fotos del equipo y de la oficina.
  • Un blog jurídico que alguien tiene que escribir y alguien más tiene que revisar.

Lo que lo baja: una sola oficina, pocas áreas bien definidas, textos y fotos que entregas tú, y un producto cerrado en lugar de una cotización hecha a la medida. Si quieres ver cómo se ve un precio publicado para este giro, sin pedir cotización, está en la página para este giro.

Lo que debe venir incluido sí o sí

Abogados con nombre, foto y cédula

«Lic. García y Asociados» con una foto de banco de imágenes de un apretón de manos no le dice nada a nadie. Cada abogado debería aparecer con su nombre completo, una foto real, su número de cédula profesional, dónde estudió y qué asuntos lleva.

La cédula se puede consultar en el Registro Nacional de Profesionistas de la SEP. Ponerla en la página te ahorra que el cliente tenga que preguntarla, y le dice que no tienes nada que esconder.

Áreas de práctica en palabras del cliente

Nadie escribe en Google «derecho laboral contencioso». Escribe «me corrieron y no me pagaron». Tu página tiene que hablar como habla tu cliente, y luego, abajo, usar el término técnico.

Cómo lo dice el despachoCómo lo busca el cliente
Derecho familiarMe quiero divorciar / no me pasa la pensión
Derecho laboralMe despidieron sin liquidación
SucesionesMi papá falleció y la casa sigue a su nombre
Derecho mercantilUn cliente no me paga una factura
Derecho penalDetuvieron a un familiar, ¿qué hago?

Si un proveedor te entrega la lista de áreas tal como viene en tu tarjeta de presentación, no hizo el trabajo.

Un primer contacto que no deje dudas

La persona que te va a escribir quiere saber qué pasa después de escribirte. La página tiene que contestar:

  1. ¿La primera consulta tiene costo?
  2. ¿Es en la oficina, por videollamada o las dos?
  3. ¿Qué documentos conviene llevar?
  4. ¿En qué horario contestan y por dónde: teléfono, WhatsApp, correo?

El formulario debe ser corto: nombre, teléfono y el tema en una línea. No le pidas que te cuente su caso completo en una caja de texto. Mucha gente no quiere dejar por escrito los detalles de su divorcio o de una deuda en una página que no conoce. Y como vas a recibir datos personales, el sitio necesita su aviso de privacidad visible.

Nada de prometer resultados

Ni «ganamos todos nuestros casos», ni «recupera tu dinero garantizado», ni testimonios que nadie puede verificar. Ningún abogado serio puede garantizar cómo va a resolver un juez, y el cliente que ya pasó por un juicio lo sabe.

Lo que sí funciona es ser concreto: «llevamos juicios laborales en Puebla desde 2009», «atendemos sucesiones intestamentarias en el Estado de México». Eso le dice al cliente que conoces su problema sin venderle algo que no puedes cumplir.

Qué preguntar antes de contratar

Estas preguntas valen para cualquier proveedor. Pídelas por escrito:

  1. ¿A nombre de quién queda el dominio? A nombre del despacho o de un socio. Nunca del proveedor.
  2. ¿Cuánto cuesta renovar el segundo año? Una cifra, no «depende».
  3. ¿Qué cambios vienen incluidos, y cuánto cuesta uno que no lo esté?
  4. ¿Puedo cancelar? ¿Con cuánto aviso? ¿Qué me llevo si me voy?
  5. ¿Quién tiene las contraseñas del dominio, del hosting y de los correos?

Si alguna respuesta se vuelve vaga, ahí está el costo que todavía no ves.

Cómo detectar lo que se encarece después

La renovación anual. Muchas cotizaciones incluyen dominio y hosting el primer año. El problema llega en el mes trece, con un cobro que nadie mencionó o con el sitio apagado de un día para otro. Si la cotización no dice cuánto cuesta el segundo año, pregunta antes de pagar el primero.

El dominio a nombre del proveedor. En un despacho esto pesa más que en otros giros, porque el dominio también es tu correo. Si el dominio no es tuyo, tampoco lo son los correos donde hablas con clientes y contrapartes. Recuperarlo depende de que el proveedor conteste y quiera ayudarte.

Los cambios cobrados aparte. Un despacho cambia más de lo que parece. Entra un asociado nuevo, se va un socio, abren otra oficina, cambian el costo de la consulta. Si cada ajuste se cotiza por separado, la página se queda desactualizada porque nadie quiere pagar por cambiar una foto. Y una página que dice que ahí trabaja alguien que ya se fue genera desconfianza.

Los contratos que no te dejan ir. Plazos forzosos largos, penalizaciones por cancelar o una cláusula que dice que el diseño es del proveedor. Lee esa parte con la misma atención con que lees los contratos de tus clientes. Tú sabes mejor que nadie lo que puede esconder una cláusula.

Otras señales en la cotización: «dominio incluido» sin decir a nombre de quién, «mantenimiento» sin decir qué cubre, o un «precio especial» que vence hoy.

Antes de decidir

Junta dos o tres opciones y hazles las cinco preguntas de arriba. Compara las respuestas, no solo el precio del primer año. Si quieres ver cómo quedaría la página de tu despacho antes de hablar de dinero, en cheapweb puedes ver cómo quedaría tu sitio y llevarte esas mismas preguntas a cualquier otra cotización.