Cómo tomar fotos de tu negocio con el celular que sí sirvan para tu página web
Qué fotografiar, a qué hora y desde dónde para que tu local, tu equipo y tu trabajo se vean como son. Con el celular que ya traes y sin contratar a nadie.
Abre la página de un consultorio dental y lo primero que ves es una sonrisa perfecta de banco de imágenes. Una modelo que nunca ha pisado Monterrey, con dientes que nadie tiene. El paciente lo nota en un segundo, aunque no sepa explicarlo, y la página pierde algo que es difícil recuperar: la sensación de que ahí hay gente real.
La buena noticia es que el celular que traes en la bolsa alcanza de sobra para fotos de una página web. En la pantalla de un teléfono, que es donde te van a ver la mayoría de tus clientes, la diferencia entre una cámara profesional y un celular decente casi no se nota. Lo que sí se nota es la luz, el orden y qué decidiste enseñar.
Primero, la lista: qué fotos necesita tu sitio
Antes de salir a tomar fotos, haz una lista. Sin lista vas a regresar con cuarenta fotos del mismo rincón y ninguna de la entrada.
Casi cualquier negocio necesita estas:
- La fachada, desde la banqueta. Es la foto que usa alguien para encontrarte. Que se vea la puerta, el número y algo que sirva de referencia, como la esquina o el árbol de enfrente.
- El interior, como lo ve un cliente al entrar. La sala de espera del consultorio, las mesas del restaurante, el mostrador de la tienda.
- Tú y tu equipo. Con cara. Nadie contrata a un despacho contable sin saber quién le va a contestar el teléfono.
- El trabajo mientras se hace. Las manos del mecánico en el motor, el taquero cortando el trompo, la contadora revisando papeles con un cliente.
- El resultado. El coche listo, el platillo servido, el corte de pelo terminado.
Ajusta la lista a tu giro. Un taller en Querétaro necesita más fotos de trabajo que de interior. Un despacho de abogados en Guadalajara necesita más fotos de personas que de oficina, porque lo que vende es la confianza en quien te atiende.
La luz importa más que el celular
Si solo te quedas con una idea de este texto, que sea esta: busca luz de ventana y apaga el flash.
La luz que entra por una ventana, de lado, hace que casi todo se vea bien. Pon lo que vas a fotografiar cerca de la ventana y colócate tú de manera que la luz le pegue de costado, no por detrás. Si la ventana queda detrás de la persona, vas a tener una silueta oscura con un fondo blanco quemado.
Algunas cosas que conviene saber:
- No mezcles luces. Si tienes focos amarillos prendidos y entra luz de día, la foto sale con colores raros. Apaga los focos o cierra la cortina, una de dos.
- Afuera, evita el mediodía. El sol de las dos de la tarde hace sombras duras en las caras y en la fachada. Temprano en la mañana o en un día nublado salen mucho mejor.
- El flash del celular casi nunca ayuda. Aplana todo y hace brillar las superficies. Si está muy oscuro, mejor busca otra hora.
Cómo sostener el celular
Limpia el lente. Parece obvio, pero el celular vive en tu bolsa y en tus manos, y una huella de dedo sobre el lente hace que todo salga con un velo lechoso. Pásale la playera antes de empezar.
Toma cada foto en horizontal y en vertical. Tu página va a usar las dos. Las fotos anchas sirven para la parte de arriba del sitio, las verticales para la versión de celular y para secciones más angostas. Tomar las dos te cuesta tres segundos y le ahorra un dolor de cabeza a quien arme tu página.
No uses el zoom, acércate. El zoom de muchos celulares solo recorta la imagen y le baja calidad. Si quieres el platillo más grande, da dos pasos hacia la mesa.
Pon el celular a la altura del pecho y derecho. Las fotos de interiores tomadas desde arriba o con el teléfono inclinado hacen que las paredes se vean chuecas y el lugar más chico. Si tu cámara tiene cuadrícula, actívala en la configuración y alinea las líneas con el piso o el marco de la puerta.
Toca la pantalla donde quieres que esté el foco. En casi todos los celulares, al tocar aparece un cuadro y puedes deslizar el dedo para subir o bajar la luz. Úsalo cuando la foto salga demasiado oscura o demasiado clara.
Personas: que no parezca foto de credencial
La foto de la doctora de pie contra una pared blanca, con los brazos cruzados, ya la vio todo el mundo. Funciona, pero no dice nada.
Funciona mejor fotografiar a la gente haciendo su trabajo. La doctora explicándole una radiografía a alguien, el chef emplatando, el cerrajero abriendo una chapa. Pídeles que sigan trabajando y toma varias seguidas. De diez, una o dos van a salir naturales.
Si aparecen clientes o pacientes, pide permiso antes, y de preferencia por escrito. En un consultorio esto no es opcional: la gente tiene derecho a no aparecer en tu página, y un paciente que se encuentra en tu sitio sin haberlo autorizado es un problema que no necesitas. Si no tienes permiso, fotografía de espaldas o solo las manos.
Lo que conviene quitar antes de disparar
Antes de tomar la foto, mira el fondo como si fueras un cliente que entra por primera vez. Casi siempre hay algo que sobra:
- Cajas de proveedor apiladas en una esquina
- El trapeador, la cubeta, la escoba
- Cables colgando detrás del mostrador
- El calendario de la refaccionaria con la fecha del año pasado
- Bolsas, tazas y celulares sobre los escritorios
No se trata de que tu taller parezca un quirófano. Un taller tiene que verse como taller. Pero ordenado se ve como un lugar donde te van a cuidar el coche, y desordenado se ve como un lugar donde lo vas a esperar tres semanas.
Después de tomarlas
Escoge pocas y buenas. Para una página de negocio pequeño, quince o veinte fotos bien escogidas valen más que cien regulares.
Puedes enderezar y ajustar un poco el brillo con el editor del mismo celular. Lo que conviene evitar son los filtros fuertes: los colores tienen que parecerse a lo que el cliente va a ver cuando llegue. Si tu salsa verde sale morada en la página, el cliente se va a sentir engañado en la mesa.
Y un detalle que arruina muchas fotos: no las mandes por WhatsApp como imagen. WhatsApp las comprime y les baja la calidad. Si las vas a mandar a quien te hace la página, súbelas a Google Drive o mándalas como documento, no como foto. Así llegan como las tomaste.
Cuándo sí conviene pagarle a un fotógrafo
El celular alcanza para la mayoría de los negocios. Hay casos donde un fotógrafo se paga solo: un restaurante donde la comida es lo que vende y el menú en línea es la carta de presentación, un hotel boutique, una tienda con catálogo grande. Ahí la foto es parte del producto.
Si no es tu caso, empieza con el celular. Siempre puedes cambiar las fotos después, y una foto real de tu negocio hoy le sirve más a tu página que una foto perfecta que nunca llegó.
Si ya tienes tus fotos y quieres ver cómo se verían acomodadas en un sitio para tu negocio, en cheapweb puedes ver cómo quedaría tu sitio antes de decidir nada.