Aviso de privacidad para tu página web: cómo redactarlo si tienes un negocio pequeño en México

Qué debe decir el aviso de privacidad de tu sitio, cómo escribirlo con tus propios datos y los errores que lo vuelven inútil, explicado sin lenguaje de abogado.

Dueña de un consultorio revisando en su celular el formulario de contacto de su página web, sentada en la recepción

Casi cualquier página de negocio pide datos a quien la visita. Pide un nombre y un teléfono en el formulario de contacto, un correo para mandar la cotización, la fecha y el número de personas para reservar. Si tu página guarda o recibe cualquiera de esos datos, la ley mexicana te pide un aviso de privacidad.

Muchos negocios lo resuelven así: copian el de otro sitio, cambian el nombre (a veces ni eso) y lo dejan en el pie de página. Funciona hasta que un cliente pregunta qué hiciste con sus datos, o hasta que alguien lo lee y encuentra el nombre de otra empresa.

Aquí va cómo escribir uno propio, con tus datos y en lenguaje normal. No sustituye la revisión de un abogado. Sí te sirve para llegar con un borrador que tenga sentido, y para notar si el que tienes hoy está mal.

Qué es y para qué le sirve a tu cliente

El aviso de privacidad es un texto que le dice a la persona quién se queda con sus datos, para qué los va a usar y cómo puede pedir que los borres. Tiene que estar disponible antes de que te dé su información o en el mismo momento.

En la práctica, el cliente casi nunca lo lee. Pero el día que alguien lo busque, tiene que encontrarlo, entenderlo y poder actuar con lo que dice. Para eso existe.

Un aviso bien hecho también te obliga a ti a ordenar algo que normalmente nadie revisa: qué datos pides, dónde terminan y quién del negocio tiene acceso a ellos.

Antes de escribir: haz tu lista de datos

No empieces por el texto. Empieza por una hoja con tres columnas: qué dato pides, dónde lo pides y para qué lo usas.

Por ejemplo, una taquería en Puebla que toma pedidos por la página podría anotar:

Qué datoDóndePara qué
Nombre y teléfonoFormulario de pedidoConfirmar el pedido y avisar cuando esté listo
DirecciónFormulario de pedidoEntregar a domicilio
CorreoBotón de “recibe promociones”Mandar el menú de temporada

Y un consultorio dental en Monterrey tendría otra lista muy distinta: nombre, teléfono, fecha de nacimiento, motivo de la consulta, alergias, historial de tratamientos.

Esa lista es la mitad del aviso. Lo demás es ponerla en frases.

Lo que el aviso tiene que decir

Escríbelo en este orden y con tus palabras.

1. Quién eres. El nombre de la persona física o la razón social que responde por los datos, y un domicilio. No el nombre comercial solamente: si tu restaurante se llama de una forma y está registrado a nombre de otra, va el registro.

2. Qué datos recabas. Los de tu lista, sin agregar los que “a lo mejor algún día” vas a pedir. Si pides datos de salud, origen, creencias o similares, dilo por separado y con claridad: la ley los trata como datos sensibles y para usarlos necesitas el consentimiento expreso de la persona, normalmente por escrito o con una casilla que marque ella misma.

3. Para qué los usas. Separa dos tipos de uso:

  • Los necesarios para darle el servicio que pidió: agendar la cita, entregar el pedido, mandarle la factura.
  • Los que no son necesarios: promociones, encuestas, boletines. Aquí la persona debe poder decir que no sin perder el servicio, y el aviso tiene que decirle cómo.

4. Con quién los compartes. Si mandas los datos a alguien fuera de tu negocio, va aquí. Un laboratorio que procesa las muestras del consultorio, la paquetería que entrega, la aseguradora. Si no compartes con nadie, escríbelo así.

5. Cómo pedir acceso, corrección o borrado. Son los llamados derechos ARCO: acceder, rectificar, cancelar y oponerse. Pon un correo o un teléfono real, quién lo atiende y qué tiene que mandar la persona (nombre, qué quiere y una identificación). Si ese correo nadie lo revisa, el aviso no sirve.

6. Cómo vas a avisar si cambia. Basta con decir que cualquier cambio se publica en esa misma página, con la fecha de actualización arriba.

Lo que se te va a olvidar: lo que la página recoge sola

Hay datos que tu sitio recibe sin que nadie llene nada. Si tu página tiene Google Analytics, el píxel de Meta para tus anuncios, un mapa incrustado o un botón de WhatsApp, esas herramientas registran información de quien visita: desde qué dispositivo entra, de qué ciudad, qué páginas vio.

El aviso debe mencionarlo. Una frase como esta suele bastar: “Esta página usa cookies y herramientas de medición de Google y Meta para saber cuántas personas la visitan y mostrar anuncios. Puedes desactivarlas desde la configuración de tu navegador.” Ajusta los nombres a lo que realmente tengas instalado. Si no sabes qué tiene tu página, pregúntale a quien la hizo. Es una pregunta de cinco minutos.

Dónde ponerlo

  • Una página propia con el aviso completo, enlazada desde el pie de todas las páginas.
  • Junto a cada formulario, una línea corta antes del botón de enviar: “Usamos tus datos para responder tu solicitud. Consulta nuestro aviso de privacidad.” Con el enlace.
  • Si pides datos sensibles, una casilla sin marcar que la persona tenga que activar ella misma para aceptar.

Revisa desde tu celular que el enlace abra. Un aviso que da error cuenta igual que no tener aviso.

Errores que vuelven inútil un aviso

Copiarlo de otro negocio. Habla de datos que tú no pides, de usos que no haces y a veces trae el domicilio de otra empresa. Un cliente atento lo nota, y deja de confiar en todo lo demás.

Escribirlo para que nadie lo entienda. Tres páginas de “el responsable podrá, en términos de la normatividad aplicable…” no protegen más. La ley pide que sea claro, y a ti te conviene que lo sea.

Pedir datos que no usas. Si tu formulario pide fecha de nacimiento y nunca la usas, quítala del formulario. Cada dato que guardas es uno que tienes que cuidar.

Olvidarse de actualizarlo. Agregaste reservaciones en línea o empezaste a mandar promociones por correo: el aviso cambia. Ponle fecha y revísalo cada vez que la página pida algo nuevo.

Ojo con los cambios recientes

En 2025 se publicó una ley nueva de protección de datos personales en posesión de particulares, y la autoridad que vigila el tema cambió. Los puntos de fondo (decir quién eres, qué pides, para qué y cómo pedir el borrado) siguen ahí, pero algunos detalles de forma pueden haberse movido. Si tu negocio maneja datos de salud, de menores o financieros, vale la pena pagar una revisión con un abogado. Con tu lista de datos ya hecha, esa revisión se vuelve más corta y más barata.

Para cerrar

Un aviso de privacidad propio te toma una tarde: la lista de datos, seis apartados escritos con tus palabras y un enlace que funcione junto a cada formulario. Si estás armando tu página desde cero y quieres ver dónde iría cada cosa, en cheapweb puedes ver cómo quedaría tu sitio antes de decidir nada.